Entre Ríos volvió a quedar en el centro del mapa avícola argentino. No por una declaración política ni por una campaña, sino por un dato duro: la provincia concentra el 25,04% de las gallinas ponedoras del país, unas 15,70 millones de aves, y se ubica segunda detrás de Buenos Aires.
En un año donde Argentina ratificó su liderazgo mundial en consumo de huevos, ese peso específico convierte a Entre Ríos en termómetro del negocio: cuando se mueve el precio, la informalidad o el costo de producir, se siente primero acá.
Meta title (SEO): Producción de huevos en Entre Ríos: sube la oferta y preocupa el contrabando
Meta descripción (SEO): Entre Ríos concentra el 25% de las ponedoras del país. En 2025 creció la producción y el consumo, pero el contrabando y el precio al productor generan tensión.
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Entre Ríos, la provincia que sostiene una de cada cuatro ponedoras
El reparto territorial de la producción muestra una concentración marcada. Sobre un total nacional de 62,7 millones de gallinas relevadas, Buenos Aires aporta el 40,03% (25,1 millones) y Entre Ríos el 25,04% (15,7 millones). Más atrás aparecen Córdoba (10,05%) y el NOA (6,54%). En ese esquema, Entre Ríos aparece como una pieza estructural: no solo abastece consumo interno, también sostiene empleo, logística, plantas de empaque y una cadena de proveedores que depende del ritmo de la actividad.

2025: récord de consumo y una producción que volvió a acelerar
El 2025 cerró con un dato que empuja titulares: Argentina registró un consumo promedio de 398 huevos por habitante, un 9,6% más que en 2024 (363), según cifras difundidas por CAPIA. Ese salto consolidó al país como líder mundial en consumo per cápita y funcionó como respaldo para una cadena que venía de crecer con fuerza: en dos años, el incremento acumulado superó el 18%.
La expansión no quedó solo en el consumo. El parque productivo nacional pasó de 57,7 millones de aves en 2024 a 62,71 millones en 2025, una suba del 8,68%. De ese total, el 74% corresponde a producción de huevos blancos y el 26% a huevos marrones. En volumen, la producción anual escaló de 17.433 millones de huevos en 2024 a cerca de 19.000 millones en 2025: un avance del 8,82%.
Leído en términos cotidianos, el salto se expresa así: se pasó de producir alrededor de 553 huevos por segundo a cerca de 610 por segundo. Y la producción per cápita acompañó: de 370 huevos por habitante en 2024 a poco más de 402 en 2025.
Exportaciones: más salida al exterior para aliviar excedentes
En paralelo, la exportación operó como válvula. En 2025, el sector exportó 323 millones de huevos, frente a 279 millones en 2024, un incremento del 15,8%. Ese movimiento ayudó a descomprimir, al menos en parte, el impacto que genera la entrada de producto por canales informales y la volatilidad del mercado interno.
Para Entre Ríos, donde el volumen provincial es determinante, cualquier mejora en exportaciones funciona como señal positiva: cuando hay salida, el sistema respira; cuando no, se recarga la presión en precios y distribución.
Contrabando: el tema que incomoda en un año de números buenos
La advertencia más dura del sector no apuntó a la demanda ni al clima, sino a la informalidad. CAPIA denunció el crecimiento de importaciones ingresadas mediante maniobras de contrabando desde países vecinos y sostuvo que las importaciones totales (formales e informales) equivalieron al 0,7% de la producción nacional, cerca de 133 millones de huevos. El número que encendió el debate fue la variación: un incremento del 665% en el período analizado.
Detrás del dato, hay tres riesgos que el sector remarca con insistencia:
- Sanitario: Argentina se mantiene libre de determinadas enfermedades presentes en países limítrofes; el ingreso irregular abre un frente delicado.
- Social: el golpe se siente sobre pequeñas y medianas economías familiares ligadas a la avicultura.
- Comercial: competencia desleal por falta de impuestos, controles y cumplimiento normativo.
En una provincia con fuerte peso productivo como Entre Ríos, el contrabando no es un tema abstracto: puede distorsionar precios en origen y tensionar toda la cadena, desde la granja hasta el comercio.
Precio al productor: cae el ingreso y la baja no siempre llega a góndola
El otro punto de fricción aparece en el bolsillo del productor. Según el relevamiento citado por la entidad, el valor pagado al productor cayó con fuerza respecto de meses anteriores: se mencionó una reducción de más del 60% comparando el precio de un maple de 30 huevos (de $5.600 a $3.500, según ese registro), mientras los costos productivos acumulaban una inflación superior al 40%.
El problema no es solo la caída: es la percepción de que, en muchos puntos de venta, esa baja no se trasladó al consumidor. En el medio, la diferencia se la queda el eslabón de distribución o el minorista, alimentando una discusión clásica del agroalimento argentino: quién absorbe el ajuste cuando el precio se mueve.
Para Entre Ríos, donde hay volumen, distancia logística y una estructura comercial amplia, este desfasaje impacta directo en rentabilidad y planificación.
Radiografía rápida del año (datos nacionales que explican el impacto provincial)
- Parque productivo: 57,7 → 62,71 millones de aves (+8,68%)
- Producción anual: 17.433 → ~19.000 millones (+8,82%)
- Producción per cápita: 370 → ~402 (+8,71%)
- Consumo per cápita: 363 → 398 (+9,6%)
- Exportaciones: 279 → 323 millones (+15,8%)
- Participación de Entre Ríos: 15,70 millones de gallinas (25,04%)
Qué mirar en 2026 en Entre Ríos: control, sanidad y reglas de juego
El 2025 dejó una foto con doble lectura: crecimiento y liderazgo por un lado, tensión por el otro. Para una provincia que pone una porción decisiva del stock nacional, el foco en 2026 pasa por tres ejes: refuerzo de controles, protección sanitaria y competencia leal. La discusión no es menor: si la informalidad avanza y el precio en origen sigue cayendo, el crecimiento de la producción puede empezar a sentirse menos como una oportunidad y más como un riesgo operativo.
Con consumo alto, producción en expansión y exportaciones creciendo, el desafío es que esa dinámica no se desordene por distorsiones que terminan castigando al eslabón que produce. Y ahí, inevitablemente, la conversación excede a la provincia y se cruza con decisiones macro, fiscalización y mercado interno: el panorama nacional




