La falta de precipitaciones y la persistencia de temperaturas elevadas profundizan un escenario de estrés hídrico en Entre Ríos. Así lo advierte el último informe sobre condición de humedad elaborado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, que señala que la sequía ya alcanza a aproximadamente el 50 % de la provincia.

Déficit de lluvias en gran parte del territorio entrerriano
Durante la última semana, prácticamente no se registraron lluvias en Entre Ríos, con excepción de algunos eventos aislados y de escasa magnitud.
Este comportamiento pluvial deficitario no es exclusivo de la provincia, sino que se repite en buena parte de la región pampeana.
Las precipitaciones más relevantes se concentraron en sectores del oeste del país, especialmente en La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires, dejando al Litoral con aportes hídricos muy limitados.
Temperaturas elevadas y noches cálidas agravan el escenario
A la escasez de lluvias se suma el impacto de las altas temperaturas. Si bien no se repitieron las condiciones extremas de la ola de calor registrada a fines de diciembre, se sucedieron varias jornadas con máximas por encima de los valores normales, acompañadas por noches con temperaturas mínimas elevadas.
Este combo climático, típico de la época estival, ejerce una presión negativa sobre el estado de los cultivos, acelerando la pérdida de humedad en los suelos.
Balance hídrico: el norte, en mejor situación relativa
El análisis del balance hídrico de pasturas, utilizado como referencia para evaluar la disponibilidad de agua en el suelo, refleja un escenario exigente durante enero.
En este contexto, el norte de la provincia aparece relativamente mejor posicionado, con mayores niveles de agua disponible, mientras que el resto del territorio muestra condiciones más ajustadas.
Antecedentes y expectativa climática
Desde la Bolsa de Cereales de Entre Ríos recuerdan que a esta altura del año pasado se registraba una situación muy similar, con una recuperación de las lluvias que comenzó a consolidarse a partir de la primera semana de febrero.
Sin embargo, los modelos de pronóstico actuales no anticipan aportes significativos de agua en el corto plazo. Para los próximos días se esperan chaparrones dispersos, con mayores probabilidades de precipitaciones recién hacia el final de la semana próxima, lo que podría marcar el inicio de una recuperación gradual del régimen de lluvias.






